Un nuevo informe publicado el lunes por la organización israelí de derechos humanos B’tselem revela cómo las severas tormentas invernales de diciembre de 2025 y enero de 2026 se convirtieron en una sentencia de muerte para decenas de residentes de Gaza, ya que la infraestructura esencial había sido destruida por los repetidos ataques militares y el bloqueo.
El informe afirma que 39 personas murieron, incluidos 22 niños, debido a que el viento, la lluvia y las inundaciones destruyeron viviendas, campamentos de desplazados y barrios parcialmente destruidos.
Estas muertes no se produjeron en el vacío; fueron el resultado de un colapso total de los sistemas —electricidad, alcantarillado, refugios, calefacción— que protegen la vida civil, dejando a las familias sin refugio del frío y las inundaciones.
La infraestructura esencial de Gaza, ya devastada por los bombardeos y el bloqueo israelíes, dejó a los civiles expuestos a las inundaciones y al frío. Las muertes ocurrieron en diciembre de 2025 y enero de 2026 durante tormentas, incluida la tormenta Byron, según la organización israelí, B'Tselem.
Un residente de Gaza, citado por agencias humanitarias, describió las tormentas con una claridad sobrecogedora: “Llegó la lluvia y el viento aullaba, pero ya estábamos destrozados. Los muros que una vez nos protegieron desaparecieron, y la tormenta simplemente terminó lo que las bombas comenzaron”. La combinación de la destrucción de la guerra y el clima brutal convirtió condiciones que habrían sido viables en otros lugares en condiciones fatales.
La coordinadora Shelter Cluster, citada en el informe, señaló que la tormenta Byron dañó o destruyó más de 42.000 tiendas de campaña y afectó a más de 235.000 personas, un desastre ambiental agravado por años de bombardeos y desplazamientos.
Los investigadores de B’Tselem enfatizaron que “no se trató solo de muertes naturales causadas por el clima, sino de muertes inevitables por el colapso de la infraestructura esencial de Gaza”. Esta conclusión sitúa las muertes no como eventos aislados, sino como parte de una catástrofe humanitaria más amplia.
Niños congelados
El costo humano de estas condiciones es más grave entre los niños de Gaza. Según el informe de B’Tselem, 22 de las 39 personas fallecidas eran menores de edad, una cifra que pone de relieve la vulnerabilidad de los residentes más jóvenes cuando fallan los sistemas vitales.
Un padre, cuya familia perdió a dos hijos en las inundaciones, contó a los voluntarios locales: “Huimos de nuestra casa porque quedó destruida; pensamos que encontraríamos seguridad aquí, pero la tormenta se los llevó. Los envolví en mantas, pero no nos quedó calor”. Testimonios como este se entretejen a lo largo del informe para subrayar que estas muertes no se debieron simplemente al frío o la lluvia, sino a la exposición a un paisaje en ruinas.
Otro residente mayor, entre lágrimas, dijo: “Cuando los generadores dejaron de funcionar y subió el agua, simplemente esperamos el fin. No teníamos ningún lugar cálido donde ir”.
El informe de B’Tselem no trata estas muertes como incidentales. Las enmarca como una consecuencia directa de la destrucción sistemática de infraestructuras, una destrucción que dejó a la población de Gaza sin poder protegerse del clima estacional predecible.
Un investigador de campo sénior de B’Tselem declaró: «Estamos documentando no solo edificios derrumbados, sino también sistemas de soporte vital colapsados. Lo que resultó fatal en Gaza era previsible y evitable si la infraestructura básica no hubiera sido destruida». Este texto argumenta que la destrucción de infraestructuras no es solo un efecto militar inmediato, sino un riesgo humanitario constante.
El informe expone cómo la combinación de guerra, bloqueo y vulnerabilidad ambiental ha creado un entorno donde los fenómenos meteorológicos comunes se vuelven mortales. Las agencias internacionales han advertido repetidamente que las condiciones en Gaza, desde la vivienda hasta el saneamiento y la electricidad, son peligrosamente inadecuadas para la supervivencia de la población civil, especialmente en invierno.
Las organizaciones humanitarias han emitido advertencias similares. Un comunicado de UNICEF de diciembre de 2025 lamentó la muerte de niños a causa del frío y señaló que «estas tragedias son evitables» si se implementaran las medidas de seguridad básicas. El informe de B’Tselem exige, en última instancia, que se rindan cuentas por la destrucción de infraestructura y que se tomen medidas urgentes para restablecer los servicios básicos.