Más de 1.400 metros cuadrados de superficie, tres alturas, un sótano, patios interiores, aulas formativas, cocina y comedor y sala de oración. Así será el futuro macrocentro islámico de Villarreal que ya ha comenzado sus obras.
Según ha podido saber El Debate, el proyecto lleva en marcha desde el pasado mes de abril de 2025 y se está financiando gracias a la recaudación de musulmanes de toda España.
El complejo, un edificio de estética minimalista y volúmenes blancos inspirado en la tradición arquitectónica islámica reinterpretada en clave contemporánea y promovido por la Asociación Cultural Islámica para el Diálogo y la Integración, se levantará en un solar triangular de más de 1.450 metros cuadrados y se concibe como un espacio cívico, religioso y cultural de carácter no lucrativo, ya que el presupuesto recala íntegramente en las aportaciones de los socios de la mezquita de Vila-real y de otras alrededor del país, según explica el portavoz de la asociación a este periódico.
El Debate también ha contactado con el Partido Popular del Ayuntamiento de Vila-real, quienes han corroborado que la financiación del proyecto es completamente privada y no cuenta con subvenciones de la Administración Pública, sino que se sostiene exclusivamente mediante donaciones de particulares y aportaciones de los miembros de la comunidad musulmana.
El arquitecto y director de obra, Jorge Becker, responsable del proyecto a través del estudio Arquibecker, también ha confirmado a este periódico que la construcción comenzó en torno al mes de abril de 2025, aunque ha señalado que «no existe un calendario cerrado» de ejecución, ya que el avance de los trabajos depende del capital disponible en cada momento.
El terreno en el que se levantará el complejo fue obtenido mediante un convenio de permuta firmado en agosto de 2020 por el alcalde de la localidad, José Benlloch, del PSPV-PSOE. La operación contó con el respaldo en el pleno municipal de Unidas Podemos y Compromís, mientras que Ciudadanos, Partido Popular y Vox optaron por la abstención.
El responsable y portavoz de la Asociación Cultural Islámica en Vila-real detalla a El Debate que el desarrollo de las obras ha sufrido varias interrupciones desde su inicio: «Empezaron en abril de 2025, pero hubo parones. En junio por la autorización de la grúa, que tardó más de un mes por el plan de seguridad, luego en agosto y en temporada de lluvias en octubre, ya que en esta obra tocaba mucho movimiento de tierra, en una superficie que son más de 1.000 metros cuadrados, lo que llevaba mucho tiempo de excavación», ha explicado.
Actualmente, los trabajos se encuentran en la fase inicial de cimentación: «Ya está hecho el sótano, de 660 metros cuadrados, y ahora estamos en las zapatas y haciendo el forhouse sanitario. El objetivo es trabajar poco a poco, pero sin parar, hasta que consigamos una financiación que podamos avanzar con más ritmo».
Modelo de financiación y Ramadán
El portavoz también ha detallado el modelo de financiación del complejo, basado principalmente en aportaciones de fieles y colectas organizadas en distintas mezquitas. «Trabajamos con lo que recaudamos con los socios en Vila-real y con algunas mezquitas de la Comunidad Valenciana y en Madrid. Cogemos siete u ocho mezquitas en un mismo fin de semana de una zona. Pero la mayoría viene de la comunidad en Vila-real».
Debido a este sistema, reconoce que no existe un plazo definido para la finalización del edificio: «Con este tipo de financiación, no hay plazos sobre la mesa, se avanza según el presupuesto del que se disponga en el momento, por lo que no hay una fecha de finalización de las obras».
Según el presidente de la asociación, en la ciudad residen más de 2.000 personas procedentes de países de mayoría musulmana, principalmente de Argelia y Marruecos. La comunidad religiosa cuenta actualmente con la mezquita Al Rahma como principal lugar de culto, donde la asistencia diaria oscila entre 70 y 100 fieles, cifra que se eleva hasta unas 400 personas en la oración de los viernes, lo que refleja el crecimiento de la comunidad y la necesidad de nuevas infraestructuras religiosas y culturales, informó El Debate.