Una intensa especulación política se ha apoderado de Westminster mientras el primer ministro británico, Keir Starmer, se enfrenta a una creciente presión para dimitir tras las revelaciones vinculadas a los archivos de Jeffrey Epstein y su nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos.
La ministra del Interior, Shabana Mahmood, figura destacada del Partido Laborista y la primera mujer musulmana en su cargo, ha emergido prominentemente en las conversaciones como posible sucesora, convirtiéndose potencialmente en la primera primera ministra musulmana del Reino Unido.
La crisis se deriva de documentos que muestran los vínculos continuos de Mandelson con el delincuente sexual Epstein después de su condena en 2008, incluyendo acusaciones de compartir información gubernamental sensible. Starmer se ha disculpado públicamente con las víctimas de Epstein por creer en las declaraciones de Mandelson durante la investigación, admitiendo arrepentirse del nombramiento a pesar de conocer previamente la amistad.
Los archivos de Epstein, publicados en tramos por las autoridades estadounidenses, han intensificado el escrutinio sobre las acciones de Mandelson durante el gobierno de Gordon Brown, donde presuntamente filtró información confidencial de mercado que beneficiaba a Epstein. Esto ha desencadenado una investigación policial por mala praxis en cargos públicos, con allanamientos en las propiedades de Mandelson.
La decisión de Starmer de nombrar a Mandelson a finales de 2024, seguida de su destitución en septiembre de 2025 y las consecuencias de nuevas pruebas, ha dañado gravemente la credibilidad del primer ministro. Sus índices de aprobación se han desplomado a mínimos históricos desde la aplastante victoria laborista en 2024, lo que ha alimentado el descontento dentro del partido por la percepción de falta de criterio y de falta de diligencia debida.
En medio de esta turbulencia, el jefe de gabinete de Starmer, Morgan McSweeney, dimitió recientemente, alegando su implicación en el proceso de investigación de Mandelson, lo que debilitó aún más la posición del primer ministro.
Los informes indican un creciente llamamiento de los diputados laboristas y de la opinión pública a favor de un cambio de liderazgo, y la especulación se centra en si Starmer podrá capear el temporal o se enfrentará a una salida forzosa. Los analistas políticos señalan que, si bien no se ha confirmado ninguna dimisión, el escándalo ha erosionado la promesa de estabilidad del gobierno y ha suscitado dudas sobre la cohesión interna del Partido Laborista.
El nombre de Shabana Mahmood ha surgido repetidamente en debates de sucesión publicados en los principales medios de comunicación. Como Ministra del Interior desde septiembre de 2025, tras su anterior mandato como Lord Canciller y Ministra de Justicia tras la victoria electoral del Partido Laborista, ha cobrado prominencia por implementar reformas migratorias de línea dura, descritas como las más sustanciales en una generación. Su firme postura sobre el asilo y las travesías en pateras ha recibido elogios de todo el espectro político, lo que la posiciona como una voz resiliente y coherente dentro del gabinete.
Mahmood, nacida en Birmingham en 1980 de padres de origen pakistaní, ha representado a Birmingham Ladywood desde 2010 como diputada laborista. Abogada de formación, se ha forjado una reputación por sus posturas de principios, incluyendo su retirada durante el liderazgo de Jeremy Corbyn antes de regresar bajo el liderazgo de Starmer. Su nombramiento como la primera ministra del Interior musulmana marcó un hito histórico, aunque generó cierta controversia sobre su trayectoria y su orientación política.
Las probabilidades actuales y los análisis de los medios sitúan a Mahmood entre las favoritas, junto con figuras como el secretario de Salud, Wes Streeting, y la viceprimera ministra, Angela Rayner, en caso de que surja una contienda por el liderazgo.
Los mercados de apuestas y los comentarios políticos la sitúan como una fuerte contendiente, y algunos medios la destacan como una potencial pionera que podría romper las barreras religiosas en la política británica. Sin embargo, los expertos advierten que cualquier transición sigue siendo especulativa y depende de las decisiones de Starmer y de la dinámica del partido.
Las implicaciones más amplias de tal cambio serían profundas para el multiculturalismo y la representación en el Reino Unido. Un primer ministro como Mahmood significaría un avance en la diversidad al más alto nivel, tras la alcaldía de Sadiq Khan en Londres. Sin embargo, persisten los desafíos, como la gestión de las facciones del partido, la opinión pública sobre inmigración y las relaciones internacionales en medio de las crisis internas en curso.
Starmer se ha resistido hasta ahora a las peticiones de dimisión, enfatizando su responsabilidad y desmarcándose de la supervisión completa de los fallos en la investigación de antecedentes. Se ha disculpado directamente con las víctimas, afirmando que nadie previó la profundidad de las conexiones de Mandelson con Epstein. A pesar de ello, el escándalo sigue acaparando titulares, con investigaciones en curso y posibles nuevas revelaciones en ciernes.
Los analistas políticos subrayan que, si bien el caso Epstein-Mandelson implica directamente fallos de juicio, ha amplificado las críticas existentes sobre el estilo de liderazgo y la ejecución de políticas de Starmer. La respuesta del gobierno a las presiones económicas y los servicios públicos ha sido objeto de fuertes críticas, lo que ha agravado la crisis. Si esto conduce a una impugnación formal o a una salida voluntaria es incierto, pero el discurso ha elevado a figuras como Mahmood a la fama nacional.