Arabia Saudita dio recientemente un paso significativo: 1.800 agencias de viajes internacionales especializadas en la Umrah (la peregrinación menor) fueron suspendidas. Esto representa casi un tercio de las agencias autorizadas para operar en este mercado.
Esta medida sorprendió a muchos profesionales y peregrinos, pero refleja una clara intención: regular mejor la organización de las peregrinaciones religiosas.
Problemas de calidad e infracciones de las normas
Según las autoridades saudíes, estas suspensiones se producen tras inspecciones periódicas a las agencias colaboradoras. Las inspecciones revelaron varios problemas: alojamiento deficiente, servicios incompletos, falta de asistencia a los peregrinos e incumplimiento de las obligaciones contractuales.
Para Riad, estas deficiencias son inaceptables. La Umrah atrae a millones de peregrinos de todo el mundo cada año. Su seguridad, comodidad y el buen desarrollo de su estancia se consideran una responsabilidad fundamental.
Protección de los peregrinos ante todo
El mensaje de las autoridades es simple: la peregrinación del Hajj no es un viaje turístico cualquiera. Es un acto religioso importante que requiere una organización seria y rigurosa. Al suspender a las agencias consideradas incumplidoras, Arabia Saudita busca proteger a los peregrinos de abusos y malas prácticas.
La suspensión no es necesariamente permanente. Las agencias en cuestión tienen un plazo de gracia para corregir sus errores. Si cumplen con la normativa, en algunos casos podrán reanudar sus operaciones.
Las autoridades especifican que los peregrinos que ya han obtenido un visado o confirmado su viaje no se ven afectados por estas suspensiones. Los viajes en curso deben continuar con normalidad para evitar cualquier perturbación a los fieles.
Un sector en profunda transformación
Arabia Saudita lleva varios años implementando una reforma integral del sector del Hajj y la Umrah. El Estado ha asumido la gestión y comercialización de paquetes a través de plataformas oficiales. Como resultado, las agencias tradicionales tienen menos margen de maniobra y deben cumplir con regulaciones mucho más estrictas.
Esta nueva organización busca centralizar el sistema, mejorar la transparencia y limitar los abusos. Sin embargo, también genera dificultades para algunas agencias, en particular las más pequeñas o aquellas con dificultades de adaptación, informó Oumma.