Wang Yi, ministro de Exteriores de China, transmitió a Abbas Araqchi, su homólogo iraní, la esperanza de las autoridades de Pekín de que todas las partes implicadas en la crisis en Irán prioricen la paz y opten por resolver las diferencias por la vía del diálogo.
Este mensaje cobra relevancia tras semanas de protestas que, según organizaciones defensoras de los derechos humanos, han causado "más de 3.400 víctimas mortales en Irán". Según reportó la fuente original, el Gobierno chino manifestó su intención de "desempeñar un papel constructivo" en favor del diálogo y la estabilidad en el país persa.
De acuerdo con lo publicado, China considera que tanto el gobierno como la sociedad iraní podrán consolidar la unidad necesaria para sortear los desafíos que atraviesan y avanzar en la preservación de la estabilidad nacional, así como en la defensa de sus derechos e intereses legítimos.
La diplomacia de Pekín subrayó la importancia de que los diferentes actores internacionales demuestren mesura y eviten acciones que podrían agravar el conflicto, reafirmando su llamado a la solución pacífica de las disputas.
Las declaraciones oficiales chinas se emitieron en un contexto en el cual Teherán atribuyó los disturbios y la violencia registrados durante las protestas a la influencia de potencias extranjeras.
Las autoridades iraníes señalaron específicamente a Estados Unidos y a Israel como presuntos respaldos de los grupos involucrados en los hechos. Según consignó el medio, Abbas Araqchi agradeció el posicionamiento de China, especialmente su condena al terrorismo y al rechazo a la intervención foránea en asuntos internos de Irán. Araqchi calificó a los responsables de la violencia como "elementos terroristas", estableciendo un paralelismo con Daesh y reiteró que cuentan con apoyo del "régimen sionista y de Estados Unidos".
En declaraciones recogidas por la misma fuente, Wang Yi reafirmó que China apuesta por el respeto de los principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional en todas sus relaciones exteriores.
El ministro subrayó la oposición de Pekín a cualquier uso o amenaza de la fuerza en los vínculos internacionales, la resistencia al acto de imponer voluntades a otras naciones y el rechazo a lo que describió como un retroceso hacia la 'ley de la selva'.
Además, el representante iraní mostró preocupación ante políticas estadounidenses que calificó como "intervencionistas y engañosas", advirtiendo contra el desarrollo de nuevas estrategias que pudieran ampliar la inestabilidad o el caos en la región. Según informó la fuente original, Araqchi también destacó la importancia de fortalecer la cooperación entre países del sur global para defender los intereses de las naciones en desarrollo frente a la imposición de aranceles comerciales por parte de Estados Unidos.