“Yo quiero que se sigan celebrando en Madrid las procesiones, que siga habiendo belenes, que sigamos celebrando en libertad la religión musulmana, católica y también, por ejemplo, la judía, que cada vez es más perseguida”. En estos términos, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se posicionó ayer ante el debate abierto tras el veto aprobado en el Ayuntamiento de Jumilla al rezo público de los musulmanes en los polideportivos de la ciudad.
Desde la Casa de la Villa, minutos antes de participar en la misa con motivo de la fiesta de la Virgen de la Paloma presidida por el cardenal José Cobo, la líder del PP madrileño defendió que España “es un país aconfesional, no es laico y, por tanto, todas las religiones tienen derecho a expresarse públicamente”.
Eso sí, destacó que “nosotros defendemos las tradiciones, especialmente la católica por ser la mayoritaria, así que desde la Comunidad de Madrid seguiremos viniendo a misas, seguiremos defendiendo esas procesiones, nuestros belenes, nuestras cabalgatas y con respeto pues las demás religiones podrán hacer lo propio”. “Aquí cabemos todos”, apostilló.
Aterrizando en el caso de Jumilla, la presidenta madrileña apuntó que que “cada Ayuntamiento y cada Administración es libre de decir dónde quiere que esto se celebre y, si un Ayuntamiento decide que no es una instalación deportiva la más efectiva y que hay otras destinadas a tal uso, pues es correcto”.