La comunidad musulmana de Piera (Barcelona) trata de recobrarse del golpe que ha supuesto el incendio de la nueva mezquita cuando estaba a punto de inaugurarse. El colectivo ha impulsado una campaña de recogida de fondos para la reconstrucción del centro, llamado Ar-Rahman, que ha contado entre otros con el apoyo de vecinos y entidades de esta localidad de 18.000 habitantes.
Desde que se produjo el incendio, la madrugada del sábado, el colectivo ha recaudado ya más de 61.000 euros de los 100.000 que solicita para llevar a cabo la reforma.
“Estamos muy contentos con la respuesta de la gente. No permitiremos que nadie nos divida. Aquí todos nos conocemos y somos buenos vecinos”, explica Said Alouchi, vicepresidente de la comunidad islámica de Piera, formada mayoritariamente por ciudadanos de origen marroquí.
Los daños aún no han sido cuantificados; tampoco, si la estructura de Ar-Rahman, que sigue precintada, resistirá o habrá que levantarla de nuevo. Pero el vicepresidente tiene una cosa clara: “Con recursos propios, internos, es imposible que podamos hacer las reformas necesarias”. No será fácil porque se trató de un incendio “importante” que arrasó con una de las paredes del centro de culto, situado en la carretera del Badorc.
La investigación para conocer las causas del incendio, mientras tanto, avanza. Los Mossos han encontrado restos de un producto acelerante (aún por concretar), lo que da todavía más fuerza a la hipótesis de que el incendio fue provocado, tal como avanzó el lunes la consejera de Interior, Núria Parlon.
La policía autonómica aún no tiene pistas, sin embargo, ni de los posibles autores ni de sus motivaciones, aunque según la consejera, si se confirma la intencionalidad de las llamas, podría tratarse de un “delito de odio” contra el colectivo, informa el diario, El País.