Agencia Islamica de Noticias
Monday 31 de August de 2026
Síganos en:

Malasia cumple 69 años: "una success story musulmana"

Malasia cumple 69 años: "una success story musulmana"

Sesenta y nueve años después de obtener su independencia de Gran Bretaña, Malasia se ha convertido en una de las naciones más prósperas y estables del mundo musulmán. Pero, ¿cómo debe valorarse su trayectoria desde una perspectiva islámica?
Agencia Islámica de noticias
Monday 31 de Aug.
El 31 de agosto de 1957, la Federación de Malaya obtuvo su independencia de Gran Bretaña

Malasia conmemora hoy 69 años de independencia, mientras millones de personas celebran el «Día Merdeka» en este país del Sudeste Asiático.

El 31 de agosto de 1957, la Federación de Malaya obtuvo su independencia de Gran Bretaña. Seis años más tarde, se unió a Sabah y Sarawak para formar Malasia.

Lo que siguió fue, según muchos indicadores convencionales, un éxito nacional notable, al menos desde una perspectiva global.

Malasia pasó de una economía relativamente pobre y fuertemente dependiente de materias primas como el caucho y el estaño a una importante economía basada en la manufactura, el comercio y los servicios.

El Banco Mundial afirma que Malasia ha logrado avances impresionantes en materia de crecimiento económico y reducción de la pobreza, y que actualmente se acerca al estatus de país de ingresos altos.

Sin embargo, Malasia resulta especialmente interesante para los musulmanes porque su éxito ha ido acompañado de un papel cada vez más relevante del islam en la vida política, económica y social del país, a pesar de que está lejos de ser un Estado islámico.

Así pues, 69 años después de la independencia, ¿cuál ha sido el éxito real de Malasia y cómo deberían valorar los musulmanes sus logros?

El islam y el Estado malasio

Alrededor de dos tercios de los cerca de 35 millones de habitantes de Malasia son musulmanes, si bien el país cuenta también con importantes minorías budistas, cristianas e hindúes, principalmente entre sus comunidades étnicas china e india.

El islam ocupa una posición constitucional particular. El artículo 3 de la Constitución Federal de Malasia declara que «el islam es la religión de la Federación», al tiempo que permite la práctica de otras religiones.

Sin embargo, Malasia no se rige exclusivamente por la ley islámica. Se trata de una monarquía constitucional y una democracia parlamentaria cuyo sistema jurídico sigue fuertemente influido por el sistema británico heredado tras la independencia.

No obstante, junto a los tribunales civiles, existen tribunales de la sharia que se ocupan de determinadas cuestiones relativas a los musulmanes, especialmente asuntos familiares y religiosos.

El islam y la etnia también están vinculados de una manera inusual. La definición de «malayo» en la Constitución incluye a toda persona que profese el islam, hable la lengua malaya y observe las costumbres malayas.

Esta relación entre Malasia y el islam ha marcado profundamente la política malasia.

Durante décadas, la Organización Nacional de los Malayos Unidos (UMNO), fuerza dominante, se ha presentado como defensora de los intereses malayos y musulmanes.

Entretanto, el Partido Islámico de Malasia (PAS) ha abogado por un sistema político más explícitamente islámico y se ha convertido en una fuerza cada vez más poderosa entre el electorado musulmán malayo.

El actual primer ministro, Anwar Ibrahim, representa otra tradición distinta. Anwar surgió del movimiento juvenil islámico de Malasia antes de incorporarse a la política convencional, y ha intentado conciliar los valores islámicos con la democracia parlamentaria, el desarrollo económico y el carácter multiracial de Malasia.

Raza e islam

Sin embargo, el modelo malasio también plantea cuestiones complejas. Tras los graves disturbios raciales de 1969, el gobierno implementó políticas de acción afirmativa destinadas principalmente a mejorar la situación económica de los malayos y de otras comunidades indígenas 'Bumiputera', que históricamente habían quedado rezagadas frente a la poderosa minoría china del país.

Estas políticas contribuyeron a crear una importante clase media malaya y a aumentar la participación de los malayos en las universidades, el mundo empresarial y las profesiones liberales.

No obstante, más de medio siglo después, las políticas preferenciales siguen profundamente arraigadas en la sociedad malasia, según Al Forqane.

Sus defensores sostienen que continúan protegiendo la posición económica de la mayoría indígena. Sus críticos afirman que han fomentado la dependencia y el clientelismo político, además de discriminar a los malasios de origen chino e indio.

Un éxito económico

No cabe duda de que la transformación material de Malasia ha sido sustancial. Sus ciudades, infraestructuras, sector manufacturero, universidades y su economía tecnológica, cada vez más sofisticada, apenas se asemejan al país que Gran Bretaña dejó atrás en 1957.

La pobreza también se ha reducido drásticamente, aunque persisten desigualdades importantes y algunas regiones —en particular Sabah— siguen registrando niveles de privación mucho más elevados.

Malasia busca ahora adentrarse más en los sectores de semiconductores, inteligencia artificial, centros de datos y otras industrias de alto valor añadido.

Y en un ámbito concreto, Malasia se ha convertido en un auténtico líder mundial dentro del mundo musulmán.

Malasia ha desarrollado uno de los sistemas financieros islámicos más sofisticados del mundo. Según el banco central de Malasia, las finanzas islámicas representaban el 48 % de toda la financiación del país en 2025.

El Bank Negara Malaysia describe las finanzas islámicas como un «pilar central» de la economía nacional y ha trabajado en el desarrollo de productos financieros basados ​​en los principios de la sharia, tales como la equidad, la prosperidad compartida y la vinculación con la economía real.

Malasia también se ha consolidado como un centro clave de la economía halal mundial, abarcando sectores como el alimentario, el farmacéutico y el turístico, entre otros.

El Banco Mundial ha estimado anteriormente que la economía halal contribuye aproximadamente en un 7,5 % al PIB de Malasia.

Corrupción y autoritarismo

Los éxitos económicos de Malasia han ido acompañados también de graves fracasos políticos.

La UMNO y la coalición Barisan Nasional gobernaron el país ininterrumpidamente durante más de seis décadas y, aunque Malasia celebraba elecciones con regularidad, se acusaba frecuentemente al Estado de restringir a la oposición política, la libertad de los medios de comunicación y la disidencia.

La mayor mancha en la historia reciente de Malasia ha sido el escándalo de corrupción de 1MDB.

Investigadores estadounidenses afirmaron que se desviaron unos 4.500 millones de dólares del fondo de inversión público a través de una extraordinaria red internacional de cuentas 'offshore' y empresas pantalla.

El ex primer ministro Najib Razak terminó en prisión tras ser declarado culpable en casos de corrupción relacionados con dicho escándalo.

Para un país donde los políticos invocan frecuentemente el islam, una corrupción de tal magnitud representa una contradicción evidente.

En 2018, los malasios apartaron pacíficamente del poder al Barisan Nasional por primera vez desde la independencia.

¿Hasta qué punto es islámica Malasia?

Desde una perspectiva islámica, Malasia presenta un panorama mixto.

El islam está profundamente arraigado en la vida pública. Los tribunales de la sharia regulan ámbitos como el matrimonio musulmán, el divorcio y la herencia; la educación islámica está muy extendida; las mezquitas y las instituciones religiosas desempeñan un papel importante; y Malasia se ha convertido en un líder mundial en finanzas islámicas y en la economía halal.

Sin embargo, Malasia no se rige en su totalidad por la sharia. Gran parte de su sistema jurídico, constitucional y político sigue basándose en el marco laico heredado de la época colonial británica, mientras que la ley islámica tiene una competencia limitada.

Además, una sociedad islámica no puede juzgarse únicamente por la visibilidad del islam. La sharia exige también justicia, un gobierno honesto, la protección de la riqueza y de la vida, la atención a las personas vulnerables y un trato equitativo a las minorías. Por ello, el historial de Malasia en materia de corrupción, favoritismo político y preferencias étnicas suscita legítimas preocupaciones desde una óptica islámica.

Así pues, a sus 69 años, Malasia puede considerarse razonablemente como uno de los casos de éxito del mundo musulmán: próspera, estable e indiscutiblemente musulmana. No obstante, su desafío consiste en garantizar que el islam se refleje no solo en sus instituciones y su identidad, sino cada vez más en la justicia, la integridad y el buen gobierno.

Comparti esta nota

Comparti esta nota

Copyright (c) 2026 AIN Agencia Islámica de noticias. Todos los derechos reservados.