Las campanas doblan en las iglesias católicas y el llamado a la oración convoca a los musulmanes en el centro de La Habana. Los budistas cantan mantras reunidos en la casa de un músico de jazz. Los judíos saborean arroz con frijoles y otros alimentos básicos cubanos en la cena del sabbat. Los devotos de la santería sumergen los sentidos mientras bailan y tocan tambores en un museo lleno de estatuas que rinden homenaje a sus deidades afrocubanas y dejan ofrendas a la diosa del mar.
También es visible en las crecientes filas de evangélicos que rezan a lo largo de toda la isla, en la fe de los cristianos LGBTQ+ que cantan en una iglesia inclusiva en el puerto marítimo de Matanzas, o en los peregrinos que viajan al remoto santuario de la santa patrona de Cuba en la sombra de las montañas de la Sierra Maestra para pedir salud y prosperidad en medio de una desgarradora crisis económica.
Los críticos dicen que Cuba todavía se queda corta respecto a la tolerancia religiosa. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha designado a Cuba como "país de especial preocupación" por haber cometido o tolerado violaciones graves de la libertad religiosa.
El gobierno de Cuba dice que las críticas son una excusa para que Washington justifique el embargo económico de décadas que se remonta a la Guerra Fría.
Algunos académicos y líderes religiosos dicen que se necesitan más avances hacia la libertad religiosa plena, como facilitar el proceso para construir lugares de culto, permitir el acceso a los medios de comunicación estatales para difundir sus mensajes religiosos y restablecer las escuelas religiosas privadas. No obstante, se han logrado avances significativos —algunos la llaman una época de renacimiento religioso cubano.
Más del 60% de los 11 millones de habitantes de Cuba están bautizados como católicos, según la Iglesia. Pero los expertos estiman que el mismo porcentaje, o más, también sigue tradiciones afrocubanas como la santería, que se entremezclan con el catolicismo.
"El cubano es creyente, pero a veces cree en todo", dijo monseñor Ramón Suárez, canciller del Arzobispado de La Habana y autor del libro "Historia de la Iglesia católica en Cuba".
El panorama religioso de Cuba es tan diverso que sería un error decir que la isla es solo católica o santera afrocubana, expuso Maximiliano Trujillo, profesor de filosofía en la Universidad de La Habana, quien ha escrito sobre la religión cubana.
ISLAM
La única mezquita en La Habana abrió sus puertas en 2015 y la comunidad musulmana ha crecido hasta alcanzar unas 2.500 personas en todo el país, dijo Ahmed Agüero, uno de los líderes de la mezquita. Es dueño de un restaurante cercano donde los miembros de la comunidad se reúnen a menudo.
"Somos los pioneros en divulgar la religión", dijo. "La gente tiene malos conceptos de los musulmanes —que si son terroristas, que si son malos— hasta que nos conocen y ven como es la verdadera práctica de nuestra religión".
Entre los fieles de la mezquita se encuentra Ubakar Bari, quien emigró de la nación de Guinea-Bissau, en África occidental. Agradeció encontrar una comunidad musulmana acogedora que le ofreció comida y le ayudó a alquilar una habitación.
"Es una gran sorpresa para mí", manifestó. "Realmente yo no esperaba que exista una comunidad como está aquí en la Habana".
JUDAÍSMO
En la sinagoga más grande de Cuba, las antiguas tradiciones judías y la cubanidad a menudo se mezclan. A veces, las cenas del sabbat en Beth Shalom incluyen frijoles negros cubanos y arroz —un plato popular conocido como Moros y Cristianos—. Durante Rosh Hashaná, los judíos de todo el mundo tradicionalmente sumergen manzanas en miel para desearse un dulce año nuevo. Los miembros de la congregación de Beth Shalom dicen que utilizan frutas tropicales más fáciles de encontrar, como la guayaba y el plátano.
Se cree que los judíos llegaron a Cuba con Cristóbal Colón en 1492, pero la comunidad cubana comenzó oficialmente a principios del siglo XX, dijo Hella Ezkenazi, vicepresidenta de la Comunidad Hebrea de Cuba. Después de la Segunda Guerra Mundial, llegaron más judíos europeos.
La comunidad creció hasta alcanzar una cifra de alrededor de 15.000 judíos en su apogeo en la década de 1950, pero la mayoría emigró a Estados Unidos después de la revolución de 1959, cuando muchos de sus negocios fueron confiscados. Hoy en día, hay alrededor de 1.000 judíos que viven en Cuba, informa AP.