En el siglo XIX, el Imperio Británico estaba en su apogeo. Y, sin embargo, en el corazón mismo de la aristocracia victoriana, un lord tomaría una decisión impensable para su época: abrazar el islam.
En el siglo XIX, el Imperio Británico estaba en su apogeo. Y, sin embargo, en el corazón mismo de la aristocracia victoriana, un lord tomaría una decisión impensable para su época: abrazar el islam.