Los gobiernos y bancos centrales de la región vigilan el conflicto, que, aunque lejano geográficamente, puede traducirse en volatilidad cambiaria, presión sobre los combustibles y ajustes en la política económica.
Los gobiernos y bancos centrales de la región vigilan el conflicto, que, aunque lejano geográficamente, puede traducirse en volatilidad cambiaria, presión sobre los combustibles y ajustes en la política económica.